top of page

María Montessori, su obra y la importancia actual de su legado pedagógico

21 ago
3 min de lectura

Durante los últimos días de cada mes de agosto, en el Barrie celebramos el natalicio de María Montessori, la precursora del método Montessori, quien naciera el 31 de agosto de 1890 en Chiaravalle, en el norte de Italia.


Ella, la primera mujer en graduarse como médico en ese país, luego estudió además psicología, pedagogía y antropología. Logró establecer las bases de su metodología ya durante las primeras décadas del siglo XX y su método se propagó rápidamente por Europa, Asia y América. Hoy, el modelo pedagógico Montessori cuenta con miles de escuelas por todo el mundo.


¿Qué fue lo tremendamente importante que descubrió María Montessori al iniciar su primera escuela experimental en Roma en 1907, la llamada “Casa dei Bambini”?. Y, ¿porqué este descubrimiento cobra especial importancia hoy día para nuestros niños y niñas?



Tras una rigurosa observación de los niños a su cargo, Montessori se da cuenta de que aún desde la primera infancia, estos pequeños son perfectamente capaces de autogestionarse, si se les proporciona un ambiente preparado, que satisfaga sus necesidades de conocimiento a través de la libre elección del material didáctico, que ella misma fue desarrollando.


Montessori lo describe así, en 1914: “No inventé un método de educación, simplemente les dí a los niños la oportunidad de vivir”. A medida de que observaba, desarrollaba y perfeccionaba su método, esta noción cobra más fuerza: los niños pueden desarrollar todo su potencial al otorgárseles la confianza y el apoyo para que se puedan mover con libertad en ambientes preparados con materiales didácticos, que asemejan verdaderos laboratorios del aprendizaje.


Así, los niños, niñas y también los jóvenes a nuestro cargo, reciben lecciones en cada asignatura a través del material concreto hasta los 12 años, y luego en clases expositivas hasta el término de su escolaridad, para luego experimentar y asimilar en profundidad los conceptos académicos en todas las asignaturas, incluyendo también las artes, la música y el trabajo corporal.


Si el método Montessori está centrado en la libertad, es con el objetivo vital de que cada niño, niña y joven pueda desarrollar su plena autonomía, concepto fundamental que difícilmente se puede alcanzar en la escuela tradicional, bajo el antiguo concepto pasivo aún vigente de “la vasija vacía” que un maestro llena de conocimientos.


En un salón Montessori a los niños no solamente se les permite resolver sus propios problemas, sino que se les invita permanentemente a ser autónomos, porque la misma organización del salón invita a ello.


Utilizamos el concepto de “libertad responsable”, que es un tipo de libertad que trabajamos con ellos y ellas desde los niveles preescolares. Desde su capacidad de autogestión, ellos desarrollan la voluntad de asumir conductas apropiadas al buen convivir con otros y al uso apropiado del material a su disposición.


En ello, el rol de los y las Guías de cada salón es vital, somos docentes que ejercemos una tutoría y acompañamos cada proceso vivido por cada uno de nuestros estudiantes. El vínculo formativo que se establece entre estudiantes y docentes es a la vez cercano y además de gran respeto mutuo. No solamente impartimos educación, también acompañamos cada etapa del desarrollo de nuestros niños y adolescentes.


María Montessori, con su legado, nos enseña que para un niño, una niña o un/a adolescente, el sentirse apreciado, sentirse útil y capaz y vivir en la confianza de la propia valía, son aspectos fundamentales en la construcción de una autoestima sana.


Crecer con la convicción de ser capaz de autogestionarse, resolver problemas, resolver conflictos, crecer y florecer cultivando el amor por el conocimiento en vez de memorizar por una calificación, otorga a cada uno de nuestros niños y adolescentes la noción de que el motor del aprendizaje reside en el interior de cada uno, y que tienen la capacidad de desarrollar todo su potencial humano sin necesitar que los adultos guiemos permanentemente de forma rígida cada uno de sus pasos.


Lo que María Montessori últimamente nos lega es una profunda confianza en las capacidades naturales que cada niño y cada niña ya posee, capacidades naturales que siendo respetadas, le permiten crecer óptimamente y conquistar así su propia independencia y plenitud.


Por esto, cada 31 de agosto del año escolar, celebramos y recordamos su legado.


María Rosa Becker - Sostenedora y Directora

Comentarios


bottom of page